La Coctelera

Categoría: Cine y televisión

7 Noviembre 2010

Visto anoche en el festival de cortometrajes de Alcalá. Y qué corto... xD

5 Septiembre 2010

Esta es una de mis escenas favoritas de Los violentos de Kelly. Y al que no le parezca tremendamente divertida (¡a diferentes niveles de humor!) la idea de un puñado de hippies batallando en plena Segunda Guerra Mundial, que se lo haga mirar...

9 Mayo 2010

El viernes Ki y yo quedamos con varios amigos para cenar y después ir a ver Alicia en el país de las maravillas, la última de ese metaonvre (con perdón de Vladimir Putin) que es Tim Burton. Estábamos dudando si verla en 3D o en 2D, pero al final diversas circunstancias decidieron por nosotros y tuvo que ser el pase de 2D. No es que me preocupara tampoco demasiado, ojo. No soy una fanática del cine en 3D que se diga.

La cena fue curiosa: creo que es la primera vez en mucho tiempo que vamos de tapeo y nos cuesta convencer al camarero para que nos sirva. Es más, creo que nos odió un poco por sentarnos a la mesa sin haber decidido previamente qué pedir. De hecho estuvimos pensando en pedir las bebidas uno a uno, esperando a que trajera una para pedir la siguiente, sólo por añadir más leña al fuego. Lo que pasa es que en el fondo somos almas sensibles y no lo hicimos.

En lo referente al postre, lo tomamos tomaron ya en el centro comercial. Pobre Alf: fue el único que pidió postre, y se lo llenaron de canela. Con lo que le gusta la susodicha... pero avisado estaba, que salía la canela en la foto. Por mucho que se empeñe en decir que parecía cacao en polvo xD

En cuanto a la película, tengo que decir que me gustó, aunque tampoco la considero muy arriba en la filmografía de Burton. Sin duda ha hecho películas mucho mejores. Eso sí, Helena Bonham Carter espléndida, como siempre. Y Crispin Glover y (en menor medida) Anne Hathaway también tuvieron su punto.

Me encanta la estética de las películas de Tim Burton. Eso nunca me decepciona.

28 Diciembre 2009

Recordad todos en qué día vivimos antes de dar credibilidad a determinadas noticias :-P

17 Noviembre 2009

Mi amigo imaginario el Capitán Morgan puede que sea imaginario, pero no por eso es tonto. Por eso me dice que a él no le sorprende que estén proliferando en España los juicios a la americana, es decir, demandas por todo tipo de cosas para ver qué pasa. Y que no me sorprenda por casos como tú denuncia aunque estén en la línea de la legalidad o tú denuncia por fotomontajes de sucesos hipotéticamente posibles.

A este paso, la que se va a liar en los juzgados cuando llegue el 2.012 y nadie reforme la Casa Blanca a golpe de portaaviones va a ser pequeña.

11 Junio 2009

23 Mayo 2009

¡Marchando una película de sabrosos zombies, señora!

«From dust have you come and to dust shall you return, but from dust shall you not be resurrected»

Hacía mucho que no veía una peli de zombies con la que pudiera reír a gusto. Fido no es la película de humor zombie más descuajaringante que haya visto, pero oye, está bien, es graciosa y es de zombies... ¿qué más se puede pedir? Tiene sus puntos de humor, aunque no llega a los niveles épicos de Shaun of the dead ―en España conocida con el horrible nombre de Zombies party―. También tiene sus dosis de humor negro, aunque no llegue al nivel de Braindead. Tiene sus puntitos de sangre, aunque no llega ni de lejos al nivel gore de la anteriormente citada Braindead o del producto nacional La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos. Y es buena. Quiero decir, tiene sus sordideces intencionadas, pero no hace reír por ser tan cutre y sórdida como The dead next door ―también traducida al español con el título de Mondo Zombie; un título malo, cierto, pero creedme si os digo que es lo mejor en cuanto a calidad técnica de la película―.

El problema del rechazo a lo distinto y a la integración social y racial es un tema que está muy trillado en el cine y en la literatura. Es difícil ver algo distinto hoy en día. Sin embargo, Fido consigue darle una vuelta de tuerca al asunto y reclama un lugar en el mundo para todos. Zombies incluidos.

Imaginad un futuro no muy lejano en el que los niveles de radiación y de contaminación causan un curioso efecto en los humanos: resucitan cuando mueren. Y resucitan hambrientos de carne humana; lo normal y natural en un zombie, claro. Pero los humanos no pueden aceptar este Hecho Diferencial, y empieza la caza de brujas. O más bien la caza del zombie, ya que de todos es sabido que si le destruyes el cerebro al zombie o si le cortas la cabeza, ya no volverá a levantarse por segunda vez. Los entierros se hacen muy caros, claro. Hay que asegurarse de que el fallecido no volverá con su familia (para comérsela) y por tanto hay que enterrarlo con la cabeza separada del cuerpo.

El problema es que la contaminación está por todas partes. Es decir, hay zombies por todas partes. Las ciudades están valladas y aisladas, y entre ellas está lo que se conoce como Las tierras salvajes: sencillamente, los zombies están fuera de las ciudades.

No parece un futuro muy prometedor ¿verdad?

Sin embargo, la compañía ZomCon sabe que hay muchas posibilidades de negocio en la no-muerte. Por ejemplo, ya no hacen falta cárceles: aquel que cometa un delito grave será abandonado a su suerte en Las Tierras Salvajes. Además, los no-muertos son una inagotable fuente de mano de obra barata. Así, ZomCon ha creado unos collares que permiten el control del zombie e inhiben su hambre de carne. Claro que los collares no son infalibles 100%, ya que todo instrumento electrónico es susceptible de estropearse y si lo hubiera diseñado mi empresa ya seríamos todos zombies. Comprar un zombie como mayordomo, para repartir los periódicos o simplemente para abrir las puertas del colegio es un sinónimo de estatus social y de prestigio tanto a nivel personal como a nivel empresarial o de imagen corporativa. Así que hay zombies porteros, zombies lecheros, zombies barrenderos, zombies jardineros y zombies de compañía, por poner sólo algunos ejemplos.

Bueno, todos quieren y tienen (si pueden hacer el gasto, claro está) zombies menos la familia Robinson. El padre de familia, Bill, tuvo que matar a su padre cuando no era más que un niño de 11 años durante las Guerras Zombies, pues el pobre hombre tuvo la mala suerte de morir a su lado durante la batalla... para resucitar poco después hambriento de la carne de su hijo. Esto ha traumatizado profundamente a Bill, quien teme a los zombies y se martiriza constantemente por los recuerdos. Por su parte, Helen Robinson, que vive viendo a su marido ir a la deriva (Bill ni siquiera se ha dado cuenta de que Helen está embarazada de su segundo hijo, a pesar de tener ya una barriga evidente), sabe que su matrimonio no tiene mucho arreglo, por lo que se conforma con vivir cómodamente, y por eso quiere un zombie doméstico. Y en cuanto al hijo de ambos, Timmy... bueno, es un paria entre los niños. Los matones le pegan y no tiene amigos de su edad porque los niños lo encuentran desagradable: al fin y al cabo, Timmy hace preguntas muy incómodas sobre si los zombies están vivos o muertos, si sienten, o si tienen derechos. No es de extrañar que Timmy se entusiasme un poco cuando su madre por fin adquiere un zombie, al que Timmy enseguida pondrá nombre: Fido. Ya tiene con quién jugar, y de hecho enseguida Helen y Timmy empiezan a darse cuenta de que las neuronas de los zombies no están tan muertas como pensaban. Los zombies convenientemente domesticados con collar son capaces de recordar hábitos, costumbres y vicios, como el de fumar, e incluso parecen mostrar preferencias y gustos. Y también parecen capaces de sentir algunas emociones, tanto positivas como negativas, hacia sus propietarios. Eso sí, los zombies sin collar son peligrosos porque habitualmente sólo piensan en comer carne. O al menos eso descubre Timmy cuando el collar de Fido falla y éste se come a su anciana vecina, la señora Henderson...

El caso es que la película es simpática, sin llegar casi nunca a la carcajada. Sin embargo, tiene ciertas dosis de humor negro, como por ejemplo los zombies apostados en el cartel de entrada al pueblo (están ahí, saludando con la mano todo el rato, pasen coches o no) y también una cierta dosis de sordidez que arranca sonrisas, como el vecino de los Robinson que tiene a una zombie apenas podrida a la que usa de amante después de amarrarla y quitarle el collar. No es que esté muy bien rodada, ni tampoco tiene una banda sonora memorable, ni tiene escenas de esas que quitan el aliento. Pero sí hace sonreír por la analogía social que presenta. Porque una de las cosas que plantea la película es cómo los ancianos de repente se convierten en gente que no es de fiar: nadie sabe cuándo morirán de viejos, y lo mismo se mueren y resucitan de noche... para comerse a la familia entera. Además, plantea el dilema moral de matar (redundantemente) a un ser que antes fue alguien muy querido. ¿Qué es más importante ahora: ser feliz con la familia, o simplemente sobrevivir? En la sociedad planteada, ¿quién es más humano, los humanos que sólo piensan en vivir y ya no le cogen cariño a sus seres queridos, o los zombies, que al fin y al cabo sólo siguen sus impulsos?

De una cosa sí estoy segura. A los viciosos del L4D les costará un poquito más matar a los zombies cuando vean esta película. ¿O acaso los pobres no tienen sentimientos?

10 Marzo 2009

Una de esas pelis que suelen emitir una y otra vez en la tele. Eso sí, generalmente a horas intempestivas. Escuchando Civil War, de Guns n' Roses, me he acordado de una de las más memorables citas de esta película, y no he podido resistirme a publicarla:

«What we've got here is... failure to communicate. Some men... you just can't reach. So, you get what we had here last week, which is the way he wants it... well, he gets it! I don't like it any more than you, men»

Sobre El tablón naranja

Algún día, mis pajaritas y yo dominaremos el mundo.


Cthulhu demands...

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